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Derrota en el primer test de 2026 (35-33)

Derrota en el primer test de 2026 (35-33)

Viernes 16 de Enero
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Derrota en el primer test de 2026 (35-33)

El REBI Cuenca se estrenó en la pretemporada con una derrota tan abierta como útil: 35-33 en el pabellón Guerreros Naveros de Nava de la Asunción, en un partido marcado por las numerosas bajas en el conjunto de Lidio Jiménez. Con medio equipo fuera, el técnico conquense convirtió el primer test en un banco de pruebas: hubo minutos para todos, Jaime Colmena apareció en la derecha y el ataque se llenó de variantes, incluso con siete jugadores en pista y la osadía de hacerlo con tres pivotes a la vez.

La puesta en escena, eso sí, fue netamente local. Nava mandó desde el inicio, imponiendo ritmo y castigando la falta de dureza defensiva de un REBI que concedió con demasiada facilidad. El intercambio de golpes favoreció al equipo segoviano, más cómodo en el “corre y tira”, y así se llegó al descanso con un 20-15 que reflejaba el guion: muchos goles, poca muralla.

Tras el paso por vestuarios, la brecha se abrió todavía más. El 22-15 elevó la máxima a siete y obligó al Cuenca a remar desde lejos. En el 40’, con 27-20, Lidio Jiménez pidió tiempo muerto para ajustar y, sobre todo, para no perder el sentido del partido: tocar teclas, probar piezas, encontrar soluciones con lo que había.

La respuesta fue una reacción construida desde la pizarra y el orgullo. En el 44’ (28-23) paró Nava, ya incómodo con un REBI que empezó a buscar ventajas con ataque de siete. Y si la pretemporada está para experimentar, Cuenca lo llevó al extremo: Álvaro, Aldini y Gándara compartiendo pista como tres pivotes, una imagen poco habitual que buscaba castigar por dentro. El problema fue que, aunque Cuenca encontraba portería, la transición defensiva no siempre llegaba a tiempo y Nava siguió sumando “goles fáciles” aprovechando los cambios.

Aun así, el partido se apretó de verdad en el tramo final. En el 52’ (33-31) volvió a detener el duelo Nava, porque el REBI ya olía el empate. Y entonces apareció un factor clave: Arguillas, enorme, sostuvo al equipo cuando más quemaba el balón. Con el portero creciendo y una defensa por fin más intensa, Cuenca se metió de lleno: 33-32 en el 55’, empuje total, sensación de que el vuelco era posible.

Pero el último paso se quedó corto. Nava gestionó mejor los instantes decisivos y, pese al arreón final de un REBI mucho más reconocible en esos minutos, el marcador se cerró con el 35-33 definitivo.

Derrota, sí, pero con lectura clara: en el primer ensayo, condicionado por las bajas, Lidio Jiménez priorizó probar recursos y repartir cargas, encontró momentos de buen nivel (especialmente al final).

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