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Un punto que sabe a oro en Alicante (28-28)

Un punto que sabe a oro en Alicante (28-28)

Viernes 06 de Marzo
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Un punto que sabe a oro en Alicante (28-28)

Porque Alicante no era una ciudad cualquiera para este grupo ni para su gente. Allí quedó grabado para siempre el recuerdo de aquella primera final de Copa del Rey, alcanzada tras derrotar a gigantes como Bidasoa y Granollers. Y con esa memoria en la mochila llegaron también los aficionados, varios de ellos desplazados hasta tierras alicantinas para empujar a los suyos.

Pero el partido no empezó con aroma de hazaña. Empezó cuesta arriba, áspero, con el REBI Cuenca demasiado impreciso, preso de sus errores y sin encontrar continuidad en ataque. Alicante se aprovechó de ello desde el primer minuto. Tras tres pérdidas consecutivas, Borja Mendes colocó el 4-2 para el Horneo Eón Alicante en el minuto 5, castigando el mal arranque visitante. Los de Lidio Jiménez no estaban cómodos, les costaba cada posesión y el rival encontraba la forma de hacer daño.

Pese a todo, Cuenca tuvo arrestos para no desengancharse. Perbela puso el 5-5 en el 9’, aunque la opción de tomar el mando se esfumó con la parada de Domenech. Fue una de esas oportunidades que parecen pequeñas en el momento, pero que luego pesan. Alicante, más suelto, volvió a apretar. Parker firmó el 8-6 en el 15’ tras otro fallo de Vinicius, y aunque el propio brasileño se resarció poco después culminando a la contra el 10-10 en el 20’, el encuentro seguía teniendo un color incómodo para el conjunto conquense.

No terminaba de asentarse el REBI. Montoya, atento a un rechace, puso el 12-10 y obligó a Lidio Jiménez a pedir tiempo muerto. Su equipo estaba perdiendo demasiadas bolas, acumulando demasiadas imprecisiones, dejando escapar demasiadas acciones como para sostener el pulso con garantías. Pero el parón no frenó del todo la inspiración alicantina. Torrico amplió al 13-10 en el 24’ y, apenas un minuto después, Borragán hizo el 15-11 a puerta vacía, aprovechando que Cuenca estaba con uno menos y arriesgaba sin portero.

El golpe era duro, y más aún cuando Montoya volvió a aparecer para anotar el 16-12, en una acción marcada además por la segunda exclusión de Tavares. Todo parecía ponerse en contra del REBI Cuenca: el marcador, las sensaciones y hasta la gestión de los pequeños detalles. Sin embargo, el equipo encontró aire antes del descanso. Supo resistir lo suficiente para no marcharse del partido y Barreto, desde los siete metros, dejó el 17-14 al intermedio. Tres goles abajo, sí, pero todavía vivos.

Y desde esa vida mínima empezó a construirse la reacción

Lidio movió ficha en la portería tras el descanso y dio entrada a Tonicher por Arguillas. Alicante golpeó primero, con Parker haciendo el 18-14 nada más reanudarse el choque, devolviendo la máxima diferencia. Pero ahí comenzó a cambiar la historia. Poco a poco, Cuenca fue limando errores, endureciendo su defensa y encontrando en su guardameta un sostén decisivo. El partido seguía siendo feo, apretado, espeso por momentos, pero el REBI ya estaba dentro emocionalmente.

La distancia empezó a reducirse. Lima, desde los siete metros en el 36’, colocó el 19-18 tras una gran acción de pelea de Álvaro Martín en el rechace. Alicante ya no vivía tranquilo. Cada gol costaba más, cada posesión pesaba más. El REBI Cuenca olía sangre, aunque seguía tropezando con detalles que le impedían culminar la remontada.

En el 40’, Antúnez puso el 20-19 a puerta vacía, y entonces Tonicher apareció con su primera gran parada de la tarde en un penalti. Fue el primer aviso serio de lo que estaba por venir. Lástima que, justo después, un error entre Lima y Fede en ataque dejara escapar la opción de igualarlo todo. El REBI estaba ahí, pero aún le faltaba rematar.

A falta de quince minutos, con 21-20, Alicante pidió tiempo muerto. El partido era un manojo de nervios. Tonicher seguía creciendo y volvió a detener un siete metros, aunque la jugada terminó volviéndose contra Cuenca: ataque de Álvaro, nueva acción posterior favorable a Alicante, exclusión del propio Álvaro y Borragán anotando el 22-20 desde los siete metros. Otra vez remar. Otra vez empezar casi de nuevo.

Pero entonces apareció el alma competitiva de este equipo. Y apareció, sobre todo, un Tonicher desatado, en modo salvador, multiplicándose bajo palos y sosteniendo la esperanza visitante. Gracias a sus intervenciones, el REBI Cuenca siguió con vida hasta encontrar por fin el empate. Toth, en el 48’, puso el 22-22 y desató la fe de los suyos y de esa grada conquense que no dejó de empujar.

Con el duelo ya convertido en una batalla abierta, Lidio pidió tiempo muerto en el 49’ con empate a 22. Y de ahí salió la jugada más simbólica de toda la tarde: golazo de cadera de Lima para el 22-23. Era la primera vez en todo el partido que el REBI Cuenca se ponía por delante. La remontada, tan perseguida, tan trabajada, tan improbable durante muchos minutos, por fin se hacía realidad.

Duró poco. Porque el balonmano castiga cualquier despiste y Alicante reaccionó rápido. Parker devolvió el mando con el 24-23 en el 51’ y Borragán amplió al 25-23 en el 54’, obligando a Lidio Jiménez a gastar su último tiempo muerto. No quedaba nada que guardar. Cuenca se lanzó entonces a por el partido atacando con siete, jugando al límite, aceptando cada riesgo.

Y otra vez respondió. Otra vez se negó a caer

Cuando el encuentro entraba en su tramo decisivo, emergió de nuevo Toth para poner el 27-27 en el 58’. Era ya un duelo de corazón, de piernas pesadas, de cabeza fría en medio del caos. Cada defensa valía oro, cada ataque podía decidirlo todo. Y en esa recta final, con la tensión apretando cada acción, llegó el último giro: falta en ataque de Mendes y el definitivo 28-28.

Un punto que rompe una cadena demasiado larga sin sumar lejos de casa. Un punto que pone fin a una travesía dolorosa como visitante, sin puntuar desde febrero de 2025 en Benidorm. Un punto arrancado desde la resistencia, desde las paradas de Tonicher, desde el trabajo de un equipo que nunca dejó de perseguir el partido aunque casi siempre fue a remolque. Y un punto, además, logrado en un escenario con memoria, en una ciudad que vuelve a traer buenos recuerdos al balonmano conquense.

Porque Alicante ya forma parte de la historia del REBI Cuenca. Y ahora también queda ligada al día en que el equipo volvió a sumar fuera de casa. No fue una victoria. Pero tuvo el sabor de las tardes que se recuerdan. De esas en las que el orgullo puede más que el cansancio. De esas en las que un empate sabe a reencuentro. A fe. A vida.

Primer punto de la temporada a domicilio para llegar a 15 y antes de recibir al Abanca Ademar León el próximo viernes en El Sargal.

Ficha técnica:

28.- Horneo EÓN Alicante (17+11): Domenech; Robledo (1), Borragán (8, 2 p), Oliver, Augusto Moreno, Parker (7) y Teixeira (1) -siete inicial- Montoya (3), Méndez (2), Torriko (3, 1 p), Escobedo (1), Barreto (2, 1 p), Sancho y Failde (ps).

28.- REBI Cuenca (14+14): Arguillas; Aldini (2), Manuel Lima (8, 4 p), Antúnez (3), Espinosa, Perbelini (2) y Fede Pizarro (2) -siete inicial-. Bertoldo (2), Nacho Pizarro (1), Tavares (1), Álvaro Martín (1), Alfonso Mendes (1), Toth (5), Matos de la Paz y Tonicher (ps).

Árbitros: Murillo Castro y García Sánchez (Comité andaluz). Excluyeron a Augusto Moreno (2), Parker y Oliver por el Horneo EÓN, y a Tavares, Nacho Pizarro, Toth, Álvaro Martín y Perbelini por el REBI Cuenca.

Marcador cada cinco minutos: 3-2, 5-5, 8-7, 10-10, 14-11, 17-14 -descanso-, 19-17, 20-19, 21-20, 22-23, 26-24 y 28-28.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Nexus Energía Asobal disputado en el pabellón Pitiu Rochel de Alicante ante 1.300 espectadores.

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